Asociación de padres de afectados de Autismo y otros trastornos de espectro autista de Bizkaia

¿Dónde estamos?  /  Apnabi  /  Blog

10/07/2015 | No hay comentarios

En los colegios especiales ni se aprueba ni se suspende, solo se aprende

La sociedad de hoy en día vive condicionada por los títulos, por eso es necesario reivindicar que una persona con TEA tiene derecho a obtener un certificado que justifique su escolaridad cuando no ha obtenido su certificado de secundaria

Eguzkiñe Etxabe es responsable del área educativa de APNABI, destaca que debería existir un certificado que acredite que se está aprendiendo algo.

Las previsiones nos puede decir que 1/3 de las personas con TEA pueden desarrollar una vida más o menos estabilizada y que pueden funcionar en la vida ordinaria -obtendrán el graduado, harán ciclos formativos; aprobarán exámenes sí, pero pueden encontrarse con dificultades a la hora de trabajar-. Otro 1/3 podrán tener una vida semiautónoma, es decir, que a pesar de no tener una titulación específica, pero sí haber pasado mucho tiempo en la escuela, podrán ir a centros de empleo, etc. Otro 1/3 necesitará de apoyos intensos y generalizados y también tendrán un respuesta en la vida adulta, en centros de atención diurna, etc.

En los colegios de educación de APNABI no se obtiene titulación. Algo que no deja de ser un déficit del sistema puesto que debería de existir un certificado que sirva para acreditar que se está aprendiendo algo. Hasta hace unos años este certificado existía, pero los constantes cambios en las legislación europea han hecho que los certificados expedidos a personas que estudiasen pese a no aprobar hayan desaparecido.

Esto se debe a que el sistema valora tener un graduado o certificado independientemente del trabajo que se va a ejercer, tener un titulo o certificado de estudios es un requisito indispensable para cualquier persona y es algo que APNABI no deja de reivindicar. Al fin y al cabo uno de los indicadores de que la inclusión funciona en un país es que se obtenga algún tipo de acreditación o título.

En el Colegio Aldámiz, dependiente de APNABI, nos preocupa una intervención educativa centrada en cada persona, añade Eguzkiñe. Esta intervención tiene como finalidad, que cada alumno y alumna pueda aprender destrezas, habilidades que le permitan adquirir el máximo de autonomía personal y social para poder disfrutar de una vida lo más inclusiva posible. Por eso, pese a que exista una metodología global, con cada persona se trabaja de manera distinta, porque cada uno tiene motivaciones diferentes, algo que obliga a individualizar los procesos. Y es que, aunque los principios clave son el denominador común, las adaptaciones se hacen ajustadas a las necesidades.

En el área educativa de APNABI –Deusto, Txurdinaga, Ortuella- hay sesenta y cuatro niños y cuatrocientos sesenta y dos están integrados en los colegios ordinarios de Bizkaia. En el caso de las personas que están integradas, se hace formación con el profesorado y se ofrecen recursos para orientar y seguir cada caso. En definitiva, apoyan a los centros –les orientan- y a las familias –hacen un acompañamiento-.

Las jóvenes entran en nuestros centros, sobre todo a partir de doce años y salen con veinte, y de ahí pasan al centro de día, o al centro ocupacional. Pese a que se diseñe para cada individuo, en las aulas hay un máximo de seis personas, acompañados de un profesor y un educador que facilitan la personalización de cada caso. Es cierto que los psicólogos establecen un diagnostico, pero en los centros especiales se valoran las necesidades educativas, es decir, que se diseña el programa educativo.

En los años setenta el autismo no era reconocido como discapacidad, se desconocía el proceso que seguiría una persona con autismo, más allá de los primeros años. Ahora se sabe que el autismo es algo con lo que se convivirá toda la vida y la educación ha pasado a ser el mejor tratamiento para las personas con autismo. Se ha dado un salto, ya no se centra tanto la intervención en la recuperación, ahora se educa, porque educar tiene el mismo sentido para una persona “normal” que para una persona con autismo, sólo que en este caso el objetivo es su autonomía y capacitación, esto es, que aprendan a ser dueños de su propia vida.

Muchos padres acuden a Aldámiz con la duda de dónde podrán aprender más sus hijos, sí en un colegio ordinario o en uno de estos colegios especiales, pero empiezan a darse cuenta de que más que tener un titulo lo importante es aprender a valerse por sí mismo.
En un colegio especial las metodologías son diferentes a las que hay normalmente en colegio ordinario. El Colegio Aldámiz, no funciona por áreas, currículos, asignaturas, etc. funciona por proyectos de trabajo, habilidades adaptativas, etc. generalmente acuden a un colegio ordinario y si necesitan de una mayor especificidad en los programas, acuden a este tipo de centros.

Claro que, la etapa escolar es muy larga, y no es lo mismo en infantil que en primaria, secundaria y post-secundaria. En este sentido para las personas con autismo se sigue un itinerario educativo cuyo principio es que compartan espacios con todos los niños de su edad y de su barrio. Aunque a medida que se hacen mayores vayan a necesitar más apoyos, y es ahí donde empiezan a tomar parte los centros de educación especial.

En la inclusión tener dificultades depende de los centros, pero en estos momentos la predisposición es favorable, hay muy buenas prácticas inclusivas pese a que de vez en cuando también haya algún problema.

Deja un comentario: